Construcción de la imagen corporativa

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El consumidor de hoy se encuentra inmerso en una serie de mercados saturados en los cuales las empresas brindan una propuesta de valor muy similar, ofreciendo bienes y servicios desarrollados bajo los mismos estándares de calidad. Entonces, ¿cómo una compañía puede subsistir y mantener la preferencia del consumidor?, la respuesta es sencilla, diferenciación.

La construcción de una imagen corporativa diferenciada, permitirá que una empresa logre crear conexiones duraderas con sus nichos de mercado, reciba la lealtad de los consumidores más rentables, desarrolle barreras de entrada frente a posibles competidores y mantenga su reputación en una posición deseable.

Recomendaciones

Debido a su importancia te compartimos algunas recomendaciones para gestionar adecuadamente la imagen corporativa de tu compañía:

Ejecución de un análisis situacional: valorar el ambiente interno y externo marcará el punto de partida para el desarrollo de una imagen basada en el presente, considerando los retos y oportunidades por enfrentar.

Conocimiento del producto y público objetivo: identificar lo que ofreces y a quién se lo ofreces, permitirá desarrollar estrategias con mayor impacto y mejores resultados.

Desarrollo de un manual de marca: al contar con esta guía los responsables de mercadotecnia y todo aquel que deba gestionar la marca, conocerá las directrices y lineamientos que describan el uso apropiado de los elementos asociados a la imagen corporativa.

Consistencia de los elementos: la estandarización de tipografías, colores, materiales, espacios, formas, entre otros aspectos, causarán un resultado homogéneo que fortalecerá el posicionamiento de marca y su recordación.

Actualización periódica de la imagen: aproximadamente cada 3 años las compañías líderes en la industria realizan cambios a su imagen sin sacrificar la esencia de la misma. Estos cambios permiten adoptar y adaptar las nuevas tendencias en diseño que mantengan la marca a la vanguardia.

Desarrollo de campañas publicitarias: existen precampañas, campañas de lanzamiento, mantenimiento, reposicionamiento y contra campañas. Cada una de ellas cubre una necesidad específica de acuerdo a la situación que enfrente la imagen de cada organización. La ejecución de las campañas deberá estar a cargo de un experto en la materia para idear la mejor estrategia creativa y seleccionar los medios publicitarios idóneos.

Realización de estudios de mercado: la medición de elementos como la recordación, ruido publicitario, inversión publicitaria, reconocimiento y posicionamiento de marca ayudarán conocer la percepción del público objetivo y permitirán detectar el progreso de los objetivos de comunicación antes, durante y después de cada campaña.

Registro de la marca ante instancias oficiales: la protección de este activo estratégico será fundamental para evitar un plagio o uso indebido por terceros. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial es el organismo encargado de gestionar la protección de estos signos distintivos a nivel gramatical, auditivo e icónico.

Gestión apropiada del presupuesto: la asignación de recursos se debe enfocar en los medios y mensajes con mayor cercanía e impacto con la audiencia meta. La migración a canales digitales de bajo costo, pero de alto alcance es una práctica común en nuestros días, sin embargo, la mezcla de soportes publicitarios deberá asociarse al objetivo de comunicación de cada empresa.

La construcción de la imagen corporativa es clave para las organizaciones al ser una forma de mitigar los riesgos de reputación, crear un ambiente de confianza y empatía con el consumidor, así como incrementar el valor de la marca. En numerosos casos hemos sido testigos de compañías cuyo éxito reside en el valor de este activo intangible, por ello es necesario contar con una gestión responsable que agregue valor a su esencia y apariencia.

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